¿Cómo crecer en virtudes? Lo básico para empezar

¿Cómo crecer en virtudes? Lo básico para empezar

Aunque últimamente se habla mucho de las virtudes, no siempre es fácil que alguien dé el primer paso para empezar. Lo cierto es que el crecimiento de nuestro carácter es una actividad que dura toda la vida. En otras palabras, a partir de los hábitos que adquirimos, se hacen más claros los retos y la relevancia de intentar ser justos, humildes, valientes o prudentes.

Afortunadamente, crecer en virtudes es una invitación abierta y permanente, independientemente de la experiencia, la edad o la profesión. ¿Por dónde empezar?

Todo empieza con un auténtico deseo de ser una persona buena y mejor. Para ello, un buen punto de partida es admitir que no siempre acertaremos y que podemos cometer errores. Esto forma parte de la vida y nos afecta a todos. Además, hablar de virtudes también significa hablar de los vicios que se oponen a ellas. El aprendizaje comienza aquí. Estas consideraciones nos llevan a tres posibles pasos para empezar a crecer en virtudes.

Paso 1

El primer paso, llamado perdonar, implica perdonar nuestros propios errores y malentendidos. Implica dejarlos en el pasado. La idea aquí es dar la debida importancia a lo que ha pasado, donde habitan los remordimientos y los resentimientos. Recuerda, ¡el pasado puede influir en quién eres, pero no lo determina!

Lo sé, no es una tarea fácil y quizá se necesite ayuda, como la complicidad de los amigos. Compartir el dolor es un acto de humanidad (y valentía) que acerca a las personas. Por ejemplo, algo que me ha ayudado es aceptar cuestiones del pasado como parte de mi viaje. Algunos aún me preocupan; otros me hacen reír, y reírse de uno mismo indica que algo del pasado se ha superado. Con el tiempo, el recuerdo te traerá dolor. En ese momento, dale tiempo a los sentimientos para que pasen y canaliza tu atención hacia el presente. Disfruta viviendo el presente -tu momento real- y mira hacia tu futuro, hacia quien quieres ser.

Paso 2

El segundo paso implica el autoconocimiento. Empieza a prestarte atención a ti mismo. Observa cómo piensas y reaccionas ante lo que ocurre. Presta atención a las emociones que te motivan o te paralizan y a los pensamientos que te ayudan o te entorpecen. Este hábito te ayudará a conocerte. Conocerte bien es comprender quién eres como ser humano, ni más ni menos. Conocerte bien, sin autodesprecio por un lado ni jactancia por otro (orgullo), es lo que conocemos como virtud de la humildad.

Paso 3

La tercera se refiere a la acción diaria. Empieza a trabajar para consolidar pequeños hábitos diarios. Como decía Aristóteles, somos lo que hacemos habitualmente. Empieza con un esfuerzo diario de 15 minutos sobre lo que quieres incluir en tu rutina de crecimiento.

El secreto son las acciones sencillas y cotidianas, o pequeños actos de bondad. J.R.R. Tolkien exaltaba esto en su literatura, dando a entender que son las pequeñas acciones cotidianas las que marcan la diferencia en el mundo.

Por ejemplo, si quieres crecer en perseverancia (la virtud de la fortaleza), empieza a dedicar 15 minutos al día a hacer aquello en lo que normalmente serías inconstante: ejercicio físico, lectura, entre otras actividades que requieren perseverancia. Conviene recordar que las virtudes se expresan en la forma de actuar, hablar, pensar y hacer, y también en los fines que buscamos con nuestras acciones.

Otro ejemplo tiene que ver con la valentía, considerando que valentía es hacer lo correcto incluso con nuestros miedos e inseguridades. Aprovecha las pequeñas oportunidades diarias para hacer lo que genera estas emociones. Podría ser probar a hablar en público, defender tu punto de vista cuando otros piensan diferente, dar tu opinión o señalar algo que no está bien en tu organización. Acostumbrarse a experimentar este estado y seguir cumpliendo con tu deber o vocación es un paso de valentía.

Conclusión

Es importante que te prestes atención y repases mentalmente cómo te has sentido a lo largo de tus experiencias. Poco a poco podrás aumentar la frecuencia e intensidad de tus pequeñas acciones. Con el tiempo, estas acciones repetidas se convierten en hábitos.

Sin embargo, es importante subrayar que los vicios, cuando se repiten, también se convierten en hábitos, contrarios al carácter. Si identificas una adicción en tu comportamiento, intenta romper su ciclo de repetición sustituyéndola por una actividad que te resulte placentera y edificante.

Siguiendo estas sugerencias de preparación para el presente, autoconocimiento y prácticas diarias (pasos 1, 2 y 3), espero de verdad que puedas hacerte cargo de tu crecimiento personal en virtudes. Sin duda, te darás cuenta cuando vayas por el buen camino.

Ahora dime, ¿qué hábitos te gustaría reforzar? ¿Y qué virtudes serían importantes para tu trabajo?

 

 

Otros puestos

Recibir el boletín

Nombre(Obligatorio)

Vídeos

No se han encontrado resultados.